Organizador: Escuela Hispánica
Fecha: 25 de mayo de 2026
Lugar: Edificio Amigos, Universidad de Navarra, Pamplona, España
La Universidad de Navarra acogió el pasado 25 de mayo la cuarta edición de las Jornadas de Pensamiento Hispánico, organizadas por Escuela Hispánica. El Edificio Amigos fue el escenario de un encuentro intelectual vertebrado en torno al Proyecto 1776: la investigación que explora la influencia del pensamiento político de la Segunda Escolástica —y en particular de la Escuela de Salamanca— en los orígenes intelectuales del constitucionalismo estadounidense y en la defensa de la libertad individual frente al poder absoluto.
La elección del momento no es casual. En el año en que se conmemora el 250 aniversario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos (1776–2026), estas jornadas contribuyeron a visibilizar un puente intelectual demasiado tiempo olvidado: el que une Salamanca con Filadelfia, la teología política española del siglo XVI con los principios fundacionales de la república norteamericana.
Un hilo conductor: de Salamanca a Filadelfia
La jornada fue presentada por Jorge Machín, director de Escuela Hispánica, quien situó el marco temático del encuentro y recordó que el Proyecto 1776 parte de una premisa cada vez mejor documentada: que muchos de los principios considerados pilares de las democracias modernas —la soberanía popular, la limitación del poder, el respeto a la conciencia individual— fueron formulados siglos antes por los teólogos y juristas de la Escuela de Salamanca. Un puente intelectual que reescribe, en buena medida, nuestra historia común.
Juan Ángel Soto Gómez abrió el ciclo de ponencias con «De Salamanca a Londres y Filadelfia», trazando los vínculos doctrinales que unen a los escolásticos salmantinos del siglo XVI con el pensamiento político anglosajón y con los Padres Fundadores de los Estados Unidos. Su intervención ofreció una lectura transatlántica que situó a España en el centro de la genealogía intelectual de la modernidad política.
Mario Fantini presentó su ponencia «La herencia hispánica perdida del conservadurismo americano: una recuperación transatlántica», defendiendo que el pensamiento conservador estadounidense posee raíces hispánicas que han sido sistemáticamente ignoradas, y proponiendo su recuperación como tarea urgente a ambos lados del Atlántico.
Santiago de Navascués abordó el período 1956–1962 en su ponencia «Reivindicar la Hispanidad: Anglófilos e Hispanófilos en busca de referentes comunes», analizando los proyectos de síntesis cultural entre intelectuales anglosajones e hispanistas en un momento de tensión y diálogo durante la Guerra Fría.
Guillermo Tejeda examinó la recepción de la doctrina de Francisco de Vitoria sobre la guerra justa y el derecho de resistencia en su ponencia «La rebelión como alternativa razonada: Vitoria y la Guerra Justa en la declaración de independencia de Filadelfia», estableciendo un puente doctrinal de notable profundidad entre el pensamiento salmantino y el momento fundacional norteamericano.
Pier Pigozzi amplió el foco geográfico en «Salamanca y otros Pilares del Constitucionalismo en las Américas», considerando la recepción del pensamiento escolástico hispánico no solo en los Estados Unidos, sino en el conjunto del continente americano y su papel en la construcción de los distintos ordenamientos constitucionales de la región.
La jornada concluyó con la ponencia de Noah Torres, «Influencia de las Teorías de Salamanca en el Constitucionalismo Americano», centrada en la genealogía intelectual de los derechos parentales en los Estados Unidos. A través de un recorrido que conectó a Vitoria, Soto y Suárez con la tradición jurídica angloamericana, puso de relieve cómo las categorías del derecho natural elaboradas por la Escuela de Salamanca y la Segunda Escolástica siguen ofreciendo un marco fértil para comprender algunos de los debates más relevantes del constitucionalismo contemporáneo en torno a la familia, la educación y los límites de la intervención estatal.
Clausura
Al término de las ponencias, participantes y ponentes se reunieron en el restaurante Faustino para una comida de clausura que prolongó en un ambiente más distendido los debates de la jornada, consolidando los lazos académicos propios de una comunidad intelectual en crecimiento.
Las IV Jornadas de Pensamiento Hispánico reafirmaron a Pamplona como uno de los espacios de referencia para el estudio y la difusión de la tradición intelectual hispánica, y supusieron un avance significativo en el desarrollo del Proyecto 1776, cuyo horizonte es precisamente este: demostrar que el legado de Salamanca no es solo historia de España, sino historia compartida de Occidente.





